martes, 30 de agosto de 2016

Vacaciones de dolce vita para Felipe y Letizia / Jaime Peñafiel *

No sólo nos han tomado el pelo sino que, además, nos han engañado. Después de que Felipe declarara que las vacaciones de este año iban a ser atípicas por la grave y crítica situación del país, han resultado ser tan misteriosas como las de todos los veranos.

En la columna de la semana pasada, calificábamos las vacaciones como “el bucle del desatino”. Lo escribíamos sin saber lo que estaban tramando pero sospechándolo. “Las vacaciones en paraísos recónditos, que tanto gustan a Letizia, esperan mientras el verano se deja morir. Nunca sabremos donde están o dónde han estado”.

Todo ha sido un completo paripé. Acudiendo al cine Renoir de Madrid, con luz y taquígrafos, intentado engañar al personal y, por supuesto, a la prensa haciendo creer que se quedaban en Madrid sin vacaciones. Como el Rey había anunciado.

Pero conociendo como ya conocemos demasiado a Letizia y sus misteriosas desapariciones veraniegas, algunos no lo creímos. No se sabía que, al día siguiente de aquella noche, desaparecerían. Letizia y las niñas por un lado y Felipe por otro, para reencontrarse en Croacia, en la costa del Adriático, uno de los lugares más exclusivos y elegantes de Europa que hacen la competencia a España, concretamente a Baleares. ¡Menuda publicidad en detrimento de Mallorca!

Allí, ¿en Splitz?, ¿en Dubrovnik?, embarcaron en una goleta, alquilada por 37.000 euros más 550 euros por persona.

Durante una semana, la Familia Real no estuvo en La Zarzuela sino disfrutando, según el programa “Sálvame” de Telecinco, de la “Dolce Vita”, nombre del lujoso velero en el que han recorrido la Costa de Dalmacia, en el mar Adriático, salpicado de bellísimas islas.

“Prefirieron Croacia a los Juegos Olímpicos”, titulaba Nuria Tiburcio su información. Yo diría que prefirieron Croacia a Mallorca. Al menos, Letizia.

Para disimular, como hicieron antes de desaparecer acudiendo al cine, al regreso se dejaron ver, también con luz y taquígrafos, en el restaurante “La Lonja del Mar”, próximo al Palacio Real, como si no hubiera pasado nada.

Pero el yodado color de los dos, les delataba a pesar de la barba que se ha dejado Felipe durante la singladura croata.


(*) Periodista