lunes, 28 de noviembre de 2016

El Rey Felipe VI elogia la cooperación transfronteriza entre Portugal y España

OPORTO.- Oporto ha recibido con honores a los Reyes de España en su segunda visita de Estado al país vecino desde que iniciaron su reinado. Don Felipe y doña Letizia han llegado escoltados por una guardia a caballo hasta la plaza de la Libertad, engalanada para la ocasión con los colores de las banderas portuguesa y española, entre los aplausos de los centenares de portuenses que les aguardaban desde primera hora de la mañana. 

Allí han sido recibidos por el presidente luso Marcelo Rebelo de Sousa, quien invitó personalmente a Felipe VI el pasado marzo durante su toma de posesión.
Tras escuchar los himnos nacionales y mientras sonaban las salvas de honor, el Rey y el mandatario portugués han pasado revista a las tropas. A continuación, han entrado en el Ayuntamiento, donde ha tenido lugar el recibimiento municipal con una ceremonia que ha incluido la entrega de las llaves de la ciudad a Felipe VI. "Más que vecinos somos familia", ha destacado el alcalde de Oporto, Rui de Moreira, al dar la bienvenida a los Reyes.
El Monarca, que ha agradecido el gesto "como un símbolo de la generosidad y apertura de la ciudad hacia todos los que la visitamos", ha destacado la belleza y empuje de la ciudad y la creciente cooperación transfronteriza entre ambos países.

Desde la sede del consistorio, los Reyes se han trasladado a la Fundación Serralves donde han visitado la exposición sobre Joan Miró, que, según ha destacado Felipe VI, espera que sirva "para hacer aún más fuertes los lazos que unen a ambos países, para traer también nuestra mirada y sentimiento mediterráneos a este baluarte y gran puerto atlántico de Portugal".
Esta noche, serán agasajados con una cena oficial ofrecida por Rebelo de Sousa en el Palacio de los Duques de Braganza, en Guimarães, considerada la cuna de la nación lusa.
 Esta es la tercera visita de Estado de los Reyes, tras las realizadas a Francia y a México, en junio de 2015. Durante los diez meses de bloqueo político, Felipe VI restringió sus viajes oficiales y tuvo que suspender los programados a Reino Unido, Japón y Corea del Sur. Excepcionalmente, acudió a finales de octubre a Cartagena de Indias (Colombia) para la XXV Cumbre Iberoamericana y a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, en septiembre. Pero ha sido ahora cuando ha retomado la actividad exterior tras el fallido viaje de este mes a Arabia Saudí, anulado en el último momento por la muerte del hermano del rey Salman.

El Rey elogia la "relación especial e intensa" con Portugal


El Rey Felipe VI y el presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, marcaron hoy el camino de la senda común que deben seguir las relaciones bilaterales entre España y Portugal, determinadas por una visión conjunta de futuro, basada según el monarca español en el respeto, la esperanza y el optimismo.
Ambos jefes de Estado se pronunciaron a favor de la continuidad y el refuerzo de unos lazos considerados excelentes a todos los niveles durante la primera jornada de la visita de Estado de los Reyes de España a Portugal, desarrollada en Oporto y Guimaraes y que en los dos próximos días continuará en Lisboa.
En una cena de gala en honor de Felipe VI y la Reina Letizia celebrada en el Palacio de los Duques de Bragança de Guimaraes, los discursos de los brindis sirvieron para hacer patente la determinación de Portugal y España por afrontar juntos el futuro.
Así, el Rey ubrayó el valor de una "relación especial e intensa" que se corresponde con dos sociedades "que se respetan, se quieren y miran al futuro con esperanza", y abogó por desarrollar estos estrechos vínculos siempre de manera optimista.
Además, aludió a los puentes de la vocación "mediterránea, europea, atlántica, africana y asiática" de Portugal y aseguró que "España se reconoce también en esas longitudes y latitudes y por ello concuerda con Portugal en dimensiones clave de la vida internacional".
Marcelo Rebelo de Sousa dijo que la visita de los Reyes demuestra "una amistad y una fraternidad cimentada por los siglos, superando divergencias, discordias o enfrentamientos del pasado" y afirmó que como "Estados hermanados en su riquísima diversidad interna", quieren ser "puentes entre Europa y todos los demás continentes".
Y aunque ratificó las ya "excelentes" relaciones bilaterales a todos los niveles, abogó por impulsarlas: "Queremos más y mejor", enfatizó ante 150 representantes de las principales instituciones lusas, de la economía, la sociedad y la cultura portuguesa.
Entre los invitados también había españoles residentes en Portugal, como el guardameta del Oporto, Iker Casillas, que junto a su esposa Sara Carbonero despertó gran expectación a su llegada al palacio construido en el siglo XV donde se ofreció el banquete.
La cena de gala culminó una jornada que había arrancado por la mañana en Oporto, con un solemne y vistoso recibimiento en la Plaza de la Libertad, ante el Ayuntamiento, que incluyó la escolta a los Reyes españoles de un escuadrón a caballo de la Guardia Republicana.
Tras recibir la Llave de la Ciudad de manos del alcalde Rui Moreira, Felipe VI se confesó impresionado por la transformación experimentada por Oporto en los últimos años.
También aludió al papel "clave" que el río Duero da a la cooperación transfronteriza, "que es creciente y ha transformado la relación entre las amplias regiones limítrofes de nuestros dos países de una manera muy sustancial", enfatizó.
El alcalde Moreira consideró que las relaciones entre España y Portugal son "familiares", más que de vecindad, y como gesto combinó en su discurso el portugués y el español, algo que también hizo el Rey Felipe e igualmente el presidente en la cena nocturna.
Al acto en el Ayuntamiento siguió una visita al Museo Serralves, siempre acompañados de su anfitrión, Marcelo Rebelo de Sousa.
Allí los Reyes de España contemplaron una exposición sobre el artista catalán Joan Miró, de cuya obra Felipe VI había dicho que esperaba que sirviera "para hacer aún más fuertes los lazos que unen a ambos países, para traer también nuestra mirada y sentimiento mediterráneos a este baluarte y gran puerto atlántico de Portugal".
Tras un almuerzo privado con el presidente de la República, Felipe de Borbón y su esposa se desplazaron por la tarde a Guimaraes para la cena, celebrada en un enclave de gran valor simbólico porque está considerado la cuna de la nación portuguesa.
El programa de este martes proseguirá en Oporto con una visita a la Universidad y un almuerzo con el alcalde y empresarios en el Palacio de la Bolsa; continuará por la tarde, ya en Lisboa, en el Ayuntamiento de la capital.
Se trata del tercer viaje de Estado del reinado de Felipe VI tras el que realizó junto a la Reina Letizia a Francia y México, y el primero con el nuevo Gobierno; de hecho, el nuevo ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, les acompaña por vez primera fuera de España

viernes, 18 de noviembre de 2016

Suárez evitó un referéndum sobre la Monarquía porque las encuestas eran contrarias

MADRID.- El expresidente del Gobierno Adolfo Suárez admitió durante una entrevista en 1995 que se planteó convocar un referéndum específico sobre la Monarquía, pero que no lo hizo porque las encuestas que manejaba daban ventaja a los partidarios de una república, algo que no deseaba.

En una conversación hasta ahora inédita con la periodista Victoria Prego que este vienes emite La Sexta, Suárez, considerado como el gran impulsor de la Transición, admite que los líderes extranjeros presionaban para que se celebrase un referéndum y explica que era Felipe González el que les aconsejaba que lo hicieran.

La confesión de Suárez tuvo lugar durante una entrevista para la televisión, pero en un aparte. De hecho, el expresidente llega a tapar el micrófono con la mano para que no quede grabado, aunque no lo consigue. Esa parte, en cualquier caso, no ha sido emitida hasta ahora.

"La mayor parte de los jefes de Gobierno extranjeros me pedían un referéndum sobre monarquía o república", asegura en esa conversación Suárez. "Claro, y eso era peligrosísimo en ese momento", argumenta, y revela: "Hacía encuestas y perdíamos".

Por eso, buscó la fórmula de evitar el referéndum y la encontró en la Ley para la Reforma Política, aprobada en referéndum el 15 de diciembre de 1976. "Yo metí la palabra Rey y la palabra monarquía en la Ley... y así dije que había sido sometido a referéndum ya", admite el expresidente.

El Rey está desnudo / Ramón Cotarelo *

La modernidad llegó por fin a San Pedro de los Aguados, si señor. Como en los mejores tiempos del Invicto, paralizaron todo el centro de Madrid, hicieron una parada militar y se constituyeron solemnemente mientras los ciudadanos se buscaban la vida en el endemoniado lío de tráfico. A lo mejor es cosa de llevarse las Cortes completas a la Casa de Campo, ¿por qué no? O, si se dejan donde están, inaugurar las legislaturas por lo civil, sin pompa y circunstancia, que suelen ser caras, engorrosas y aburridas. Y se prestan a unas arengas ampulosas repletas de vulgaridades y de ambigüedades, si no directas mentiras.


El discurso del Rey fue el discurso de Rajoy. Punto por punto. Y con sus mismas expresiones. El monarca se declara comprometido con los principios del "régimen constitucional" que él encarna: "soberanía nacional, separación de poderes y Estado de derecho". Nada de eso es cierto, sino ficticio: la soberanía nacional hacia fuera es inexistente y hacia dentro, problemática; la separación de poderes en la pasada legislatura no existía y en la presente todavía queda la fuerte relación entre el poder judicial y el TC con el gobierno. En cuanto al Estado de derecho, una quimera.

En todo caso, esa parte del real perorar es el equivalente al exordio en el discurso. Lo bueno viene después, en la exposición o narración, que es un relato de la España contemporánea desde la transición en los términos hagiográficos de costumbre, sin mencionar siquiera la cuestión de la memoria histórica. El relato de la derecha, al final del cual siempre hay alguien diciendo eso de que "algunos solo se acuerdan de sus padres..., etc.". Hay que mirar el futuro, dice el Rey porque España es una gran nación, término habitual en las apagadas soflamas de Rajoy.

En la subsiguiente argumentación, el Rey se precia del Estado del bienestar en España y aspira a que la corrupción pase a la historia. Los cortesanos se hacen cruces del valor real al mencionar dos temas que se suponen incómodos para el el gobierno. Ni de lejos. Rajoy ataca con su ojo derecho el Estado del bienestar que defiende con el izquierdo, el que guiña. Y en cuanto a la corrupción es ya el abanderado de la iniciativa de convertir la corrupción en historia. Comparte esa honra con Rita Barberá, que ayer se paseaba por el Parlamento, feliz de encontrarse en casa. El Rey dice ser neutral, pero su voz es la del presidente del gobierno autofelicitándose.

En la peroración el Rey se ha deshecho en alabanzas a la infinita variedad y diversidad de España y sus Comunidades Autónomas y la firme voluntad de seguir todos juntos mientras cultivamos nuestros respectivos jardines. España en singular, esa que, en hallazgo feliz del perorante, "no puede negarse a sí misma". No, claro, ni España ni mi gato. ¿Y no hay aquí cierta alegría en reconocer demasiada diversidad y variedad que alimentará las pretensiones nacionalistas que SM no ha mencionado?

No haya miedo. El Rey sabe el terreno que pisa. Lo dice claro, aunque con retorcida sintaxis: "España (...) de la que el Rey, como Jefe del Estado, es símbolo de su unidad y permanencia". Y lo dice al principio. Mucho ojo, que este es como los anteriores, vacío pero mal intencionado.
(*) Catedrático emérito de Ciencia Política en la UNED