martes, 30 de diciembre de 2014

Don Juan Carlos pide a su hija Cristina que renuncie a sus derechos dinásticos

MADRID.- El Rey Juan Carlos ha pedido a la Infanta Cristina que renuncie a sus derechos dinásticos como "gesto" para aliviar las consecuencias del daño causado a la institución por la implicación del matrimonio Urdangarin-Borbón en el 'caso Nóos', que juzgará al duque de Palma por malversación de fondos públicos, entre otros delitos, y a la Infanta por delito fiscal.

Así lo sostiene el periodista Fernando Ónega en su libro 'Juan Carlos I, el hombre que pudo reinar', y que ha presentado este martes a la prensa. Ónega no tiene constancia de que esta petición se la haya trasladado personalmente el Rey Juan Carlos a su hija, pero sí afirma que el mensaje se lo envió a través de dos emisarios, el exjefe de la Casa del Rey Fernando Almansa y un directivo de Telefónica en EEUU, donde residió la pareja hasta el verano de 2012.
En el libro, Ónega afirma que después del estallido del 'caso Nóos', el Rey Juan Carlos envió a Almansa a EEUU con varios mensajes para el matrimonio.
Primero, que lo ocurrido era gravísimo; dos, que la dañada era la institución monárquica y tres, que el Rey solicitaba de la Infanta "algún gesto, algún detalle con su padre para que, si no se podía reparar el daño causado, por lo menos pudieran aliviarse las consecuencias", escribe el periodista.
Nadie en la Casa Real, añade Ónega, estaba pensando en un divorcio, pero sí al menos en la renuncia a sus derechos dinásticos, un gesto que sigue sin producirse a día de hoy. Así que, ante la negativa de la Infanta, la Casa decidió a finales de 2011 apartar al matrimonio de la actividad oficial de la Familia Real.
En varias ocasiones desde ese momento, portavoces del Palacio de la Zarzuela han negado que el Rey Juan Carlos y nadie de la Casa Real haya presionado en ningún sentido a la Infanta Cristina para que se divorcie o renuncie a sus derechos dinásticos. En las últimas semanas, el equipo de Felipe VI se limita a señalar a este respecto que se trata de una decisión personal que compete exclusivamente a la Infanta.
En rueda de prensa, Ónega ha añadido que le consta --aunque esa información no está en el libro porque es información posterior-- que ha habido "nuevos emisarios, alguno muy conocido", pero la respuesta por parte de la Infanta es que "sigue tomando nota".
El periodista también ha desvelado en la presentación de su libro que el Rey Juan Carlos ha pedido a la Infanta Cristina en determinadas ocasiones, como ha sido el caso de esta Navidad, que no acudiera a Zarzuela. Petición que se le ha hecho después de haberlo hablado padre e hijo, es decir Juan Carlos y Felipe VI. "Eso déjamelo a mí que soy su padre", le habría dicho Juan Carlos a Felipe, según Ónega.
Onega desvela en su libro otras informaciones desconocidas hasta la fecha, como que la infección que padeció el monarca en su cadera izquierda estuvo a punto de convertirse en septicemia, enfermedad potencialmente mortal, y que fue entonces cuando se pidió la intervención del cirujano gallego afincado en EEUU, Miguel Cabanela.
El periodista también relata en su libro cómo maduró Juan Carlos I su decisión de abdicar. Según Ónega, el monarca empezó a pensar en esta posibilidad en diciembre de 2010, pero no fue hasta la primavera de 2013 cuando le pide a su entonces jefe de la Casa, Rafael Spottorno, que fuera estudiando cómo se podía instrumentar la abdicación.
El Rey Juan Carlos toma la decisión definitiva a principios de 2014. El 31 de marzo, se lo comunicó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y tres días después, al entonces jefe de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. Se contó con la opinión de Felipe González y se informó a los expresidentes José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero.
Una filtración a la exvicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega y al exsecretario general de Presidencia Javier Zarzalejos precipitó el anuncio a la opinión pública del 9 al 2 de junio.
Según Ónega, fueron varias las razones que impulsaron al Rey a dar el paso de abdicar. A su voluntad de dejar paso a una nueva generación, se unió el deterioro de la imagen de la monarquía en la opinión pública y el estado de salud del monarca, que venía encadenando operación tras operación.
El periodista añade además la sensación de soledad y aislamiento que tenía el Rey, derivada también de que su relación con el Gobierno de Mariano Rajoy era "poco fluida". Como ejemplo, Ónega se refiere a que algunos nombramientos de embajadores no le fueron comunicados, lo que no había hecho ningún gobierno anterior.
Sobre el ambiguo papel de "arbitro y moderador" que la Constitución otorga al monarca, Ónega -- que ha hablado con el propio Rey y con otros destacados actores de la vida política que tuvieron relación con el monarca-- destaca las llamadas al orden del Rey al presidente del Gobierno y al líder de la oposición en los momentos de mayor crispación.
Lo hizo con Felipe González y Aznar; con Rajoy y Zapatero, y con Rajoy y Rubalcaba. Según reconoce Zapatero en conversación con Ónega, el Rey Juan Carlos ha suavizado tensiones entre Gobierno y oposición, especialmente en temas como el terrorismo y la integridad territorial.
En el libro, Ónega asegura también que la relación entre el Rey Juan Carlos y Corinna zu Sayn-Wittgenstein está rota y que con la hoy Reina Letizia, Juan Carlos tuvo al principio un choque de caracteres que se mantuvo durante muchos años pero que hoy esa relación es cordial.

La Infanta Cristina y Elena, juntas por Navidad

MADRID.- Hace unos días la Infanta Elena viajó a Vitoria para visitar a su hermana la Infanta Cristina, quien se encontraba en la ciudad vasca pasando unos días con la familia de su marido Iñaki Urdangarín, según revela la revista ¡Hola!.

La duquesa de Lugo estuvo acompañada por sus dos hijos, Felipe Froilán y Victoria, quienes pudieron disfrutar de la compañía de sus primos a quienes hacía mucho tiempo que no veían.
Las dos hermanas del Rey Felipe VI hicieron también una escapada con Iñaki Urdangarín y algunos miembros de su familia a la localidad de Bidart, en Francia, dónde los aún Duques de Palma suelen pasar sus veranos desde que saltase el escándalo del caso Nóos.

El PSOE reclama de nuevo la renuncia de la Infanta

MADRID.- El secretario de Política Federal del PSOE, Antonio Pradas, ha pedido este lunes al Rey que "impulse" la renuncia de la Infanta Cristina a sus derechos dinásticos por su imputación en el 'caso Nóos' porque considera que ésa no es una decisión "personal" de su hermana, sino que "afecta a toda la institución".

Pradas ha subrayado que el PSOE ve conveniente que Doña Cristina renuncie a sus derechos sucesorios, como así lo vienen señalando distintos líderes, entre ellos el secretario general, Pedro Sánchez.
Ahora bien, el socialista andaluz cree que el monarca debe dar "un paso más" de "la simple reflexión" de que es una cuestión "personal" de la Infanta porque se trata de una decisión que afecta a una institución "que está recogida en la Constitución y que representa a todos los españoles".
"Esto afecta a toda la institución monárquica y es en su seno donde se debe acelerar una decisión en ese sentido", ha señalado el dirigente del PSOE, apuntando que es el Rey el que debe dar un "impulso" a la misma. "Don Felipe tiene un protagonismo especial", ha apostillado.
Aunque ha recalcado que aún no hay una sentencia en relación con la hermana menor del Rey y, por tanto, "no se puede exigir a la Monarquía ni menos ni más que al resto de ciudadanos", Pradas sí defiende que dar "un paso más" en este sentido "en nada perjudicaría a la institución y en mucho beneficiaría la imagen de un monarca muy reciente que pretende ejemplarizar en materia de transparencia y de regeneración".
“Esto sería un elemento más que daría credibilidad a una institución que en esto momento la esta adquiriendo día a día", ha añadido el responsable socialista, antes de apuntar que no cree que a priori cualquier medida relacionada con los derechos dinásticos de la hermana menor del Rey debiera pasar por el Congreso porque se trataría de una decisión "personal" de Felipe VI.
Dicho esto, el secretario de Política Federal de los socialistas ha puesto en valor que en su mensaje de Navidad el Rey mostrara su "preocupación" por la corrupción en tanto en cuanto la Monarquía se ha visto "afectada" directamente por esta lacra.
A su juicio, el de Don Felipe fue un discurso "valiente" y "oportuno" al colocar a la Monarquía "al mismo nivel" de todas las instituciones a la hora de atajar las prácticas corruptas, tal y como, ha recordado, lo hizo su padre hace ahora un año.

lunes, 29 de diciembre de 2014

El discurso de Felipe se lo dedicó a 'Podemos' / Joaquín Abad *

Hasta ahora, mejor hasta antes de ayer, estábamos acostumbrados a unos discursos reales con alguna clave simulada que todos interpretaban al gusto, pero que en realidad nada nuevo decían, salvo que felicitaban las fiestas a todos los españoles. Pero ayer, el discurso de Felipe, su primer discurso de navidad, nos encontramos con un Rey que no hablaba en clave dando mensajes cómodos a los políticos sino casi a un líder de Podemos regañando a toda una casta corrupta y sin ningún disimulo. 

Me da en la nariz que Felipe y Letizia ya se han dado cuenta de que la actual situación de España es explosiva. El hartazgo de la población es tan evidente que los funcionarios de la Casa Real ya han debido dar el aviso de que todo está en peligro. También la propia monarquía. Y da la casualidad de que todas las encuestas están respondiendo en la misma dirección. El electorado está cada vez más decidido a romper con el bipartidismo que lleva casi cuarenta años alternándose en el poder y que ha creado una trama de intereses, amiguismos y un nivel de corrupción que está desgastando la credibilidad de la clase política. 

Y a eso hay que añadir la deriva nacionalista catalana, que ya está elaborando su propia Constitución, donde se declara un estado republicano con cámara única de representantes... Y a la avanzada catalana seguro que se contagiará la del país vasco, cuyo líder, el lehendakari Iñigo Urkullu, acaba de mantener una reunión con Artur Mas para seguir una misma hoja de ruta.

Tenemos ante nosotros un par de años bastante inciertos. Desde ya la campaña electoral para municipales y autonómicas, que empezará a cambiar el mapa político y se podrá comprobar si las amenazas del electorado van de farol o están dispuestos a que el demonio, Podemos, se haga con el poder y barra a la actual clase política corrupta e insensible. O a lo mejor, como defienden los del bipartidismo, la llamada casta política, a la hora de la verdad votarán a los de siempre. 

Pero cuando hasta los de Bildu se han mosqueado, es que algo va a cambiar. Y si la actual clase política no atiende a los miles de mensajes que por todas las esquinas les advierten de lo que viene, pues los cambios serán traumáticos. Y la Corona española también está en peligro. Por supuesto. A lo mejor el mensaje de Felipe era para Pablo Iglesias, al que le dice que tiene su apoyo...     

(*) Periodista y editor de www.muyconfidencial.com

domingo, 28 de diciembre de 2014

El Rey Felipe VI se convierte en la figura más valorada en España tras el papa Francisco

MADRID.- El Rey Felipe VI es la figura más valorada con 49 puntos después de la del Papa Francisco (64 puntos), según un sondeo elaborado por Metroscopia los días 16 y 17 de diciembre.

De los diez personajes que figuran en la lista del sondeo, el Papa Francisco es quien obtiene el porcentaje de aprobación más elevado, con un 81% frente a un 17% de ciudadanos españoles que no le aprueban. En segunda posición se encuentra el Rey Felipe VI que le sigue con un saldo positivo de 49 puntos, seguido de la Reina Letizia con 44.
Al monarca le aprueba el 70% de los encuestados y un 21% le coloca en la casilla de desaprobación. Mientras que a doña Letizia un 67% le da el aprobado y le desaprueba el 23%.
El estudio elaborado por Metroscopia especifica la opinión de los ciudadanos en votantes potenciales del PP, PSOE y 'Podemos'. En los tres casos, el saldo es positivo para los monarcas, aunque con muy diferentes puntuaciones: 91 puntos de saldo positivo le dan los votantes del PP a Felipe VI; 77 los del PSOE y 13 los de Podemos.
Sin embargo, la Reina bajaría a un 85 entre los votantes del PP; un 68 entre el electorado socialista y dos puntos menos que el Rey entre el potencial electorado del partido de Pablo Iglesias, con 11.
Los españoles se muestran mayoritariamente críticos con el resto de las figuras públicas examinadas.Así, entre los suspendidos se encuentran el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker con -12; el primer ministro de Italia, Mateo Renzi (-12); la canciller alemana, Angela Merkel (-13) y el presidente de Francia, François Hollande (-18). 
El presidente ruso, Vladímir Putin, es el peor valorado de todos son un -58 de nota.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Don Juan Carlos habla por primera vez de cómo se gestó y se llevó a cabo su histórica abdicación


MADRID.- «Nos vamos, ¿no? Se lo preguntó dos veces, como si necesitara reafirmar el permiso para marcharse. Su hijo hizo un gesto de asentimiento. Él giró su cuerpo maltrecho, castigado por los años, dolido a causa de los accidentes, la cadera tantas veces rota y las 'visitas al taller', y entró en la penumbra del palacio, que era la penumbra de la historia. Se apoyó en su bastón y se desvaneció tras aquella puerta que daba al balcón de la plaza de Oriente». 

Estas frases, que reproducen la escena de la nueva Familia Real saludando al completo en el Palacio Real el pasado 19 de junio, son una pequeña parte del extracto en exclusiva del libro 'Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar', que lleva la firma del periodista Fernando Ónega.


Esta es la primera vez que don Juan Carlos habla tras su abdicación del pasado 18 de junio -un día antes de la proclamación de Felipe VI como Rey de España-. Hasta la fecha, en estos seis meses, se ha escuchado a quien fuera durante casi cuatro décadas jefe de Estado breves declaraciones que no han ido más allá de «estoy bien», «encantado de volver a veros» o, como mucho, lo bien que creía que lo estaba haciendo su hijo en el estreno del reinado.
Pero nunca se ha llegado a saber qué pasó por la mente de don Juan Carlos tras firmar su abdicación. Hasta ahora. «Fueron sentimientos contradictorios: el dolor de la despedida y el orgullo; la pena de pensar que me retiro y el orgullo de un padre de ver a su hijo allí», le desveló don Juan Carlos a Fernando Ónega en las cuatro horas de diálogo que mantuvieron en Zarzuela, en la que supuso la última entrevista del Rey emérito en el despacho que ocupó durante 39 años, antes de cedérselo a su hijo y trasladar su mesa de trabajo al Palacio Real.
En la exclusiva se descubre cómo y cuándo se gestó la abdicación, quiénes participaron y a quiénes se hizo partícipe de ella e, incluso, por qué tuvo que adelantarse el anuncio al 2 de junio respecto a la fecha inicialmente prevista: había dos personas «ajenas a los trabajos» que conocían o intuían lo que iba a suceder.
Se temió por su vida
Don Juan Carlos explica por qué los dos momentos fundamentales de su vida son cuando Franco lo designó «sucesor a título de rey» y el intento de golpe de Estado del 23F, del que aporta opiniones hasta ahora desconocidas.
¿Qué le quitaba el sueño a don Juan Carlos en los primeros años de reinado? ¿Por qué se llegó a temer por la vida del Rey antes de su última operación de cadera? ¿Cómo es la actual vida del monarca emérito? Son preguntas con respuesta en la crónica de la abdicación.


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El próximo 2 de enero ve la luz el libro Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar (Editorial Plaza & Janés, 2015), un nuevo trabajo del periodista Fernando Ónega en el que presenta su particular crónica sobre el reinado de Juan Carlos I, y que cuenta con el primer testimonio exclusivo del monarca tras su abdicación el pasado 19 de junio de 2014. Don Juan Carlos ponía fin a su reinado dejando tras de sí una vida dedicada a la consolidación de la monarquía y la democracia en España. Cuarenta años después de su llegada al trono, este libro hace balance de su reinado apoyándose en los recuerdos de aquellos que lo conocieron y trataron de cerca: Aznar, Zapatero, Rubalcaba, Leguina, Pujol o Ardanza, colaboradores de la Casa Real y periodistas, sin olvidar a las jóvenes generaciones representadas por Pablo Iglesias o Alberto Garzón. Libro necesario, sobre todo ahora que los cimientos de la Transición parecen tambalearse bajo el empuje de una nueva generación que no reconoce la importancia de su labor al frente de la corona. Fernando Ónega aborda la difícil tarea de retratar al hombre tantas veces retratado, y nos ofrece uno de sus perfiles más personales: el del hombre que pudo reinar.
Juan Carlos I se sincera con Fernando Ónega sobre muchos aspectos de su reinado, que van de lo sentimental a lo histórico. Rememora su infancia en España separado de su familia y bajo la tutela de Franco; la incertidumbre de los primeros años; la inquietud ante la posibilidad de enfrentarse a una petición de condena a muerte antes de que esta pena fuese abolida por la Constitución; la emoción que sintió al recorrer por segunda vez el mismo camino que treinta y nueve años antes le había llevado al trono; o el orgullo de ceder la Corona a su querido hijo Felipe VI. También aprovecha para matizar algunas afirmaciones vertidas en los últimos tiempos acerca de su papel en el 23-F, habla de su relación casi fraternal con Armada, reconoce el momento exacto en que fue consciente de su traición y explica algunos detalles sobre el fallido golpe de Estado.
La figura de Juan Carlos I resume a la perfección las contradicciones del último siglo de historia de este país: nacido en el exilio en Roma durante la Guerra Civil, su ascensión al trono significó el regreso de esa «otra España» derrotada en el conflicto. Nombrado «sucesor a título de Rey» por Francisco Franco, sus primeros pasos sin la tutela del dictador estuvieron dirigidos a desmontar el franquismo que lo había aupado al poder. Y su firme apuesta por la democracia parlamentaria que limitaba sus poderes, consiguió irritar a ciertos sectores del ejército hasta el punto de llevar a cabo sucesivas conspiraciones en contra del rey al que habían jurado obediencia.
La abdicación y sus razones ocupan un lugar destacado en este libro: los afectos y desafectos de la Familia Real, el descenso de la popularidad del rey Juan Carlos I como consecuencia de los diversos escándalos, y la progresiva soledad en la que fue cayendo a raíz de estos problemas, que le llevaron a plantearse la abdicación en varias ocasiones desde 2010.
Fernando Ónega (Mosteiro, Lugo, 1947) ha trabajado en los diarios Arriba, Pueblo, Ya, Cinco Días, El Mundo y, actualmente, en La Voz de Galicia y La Vanguardia; agencias informativas (Pyresa, OTR Press, Fax Press); emisoras de radio (SER, COPE y actualmente Onda Cero) y cadenas de televisión (Telecinco, Antena 3 y actualmente TVE). Fue director de prensa de la Presidencia del Gobierno con Adolfo Suárez. Dirigió el equipo de la SER que retransmitió el golpe de estado del 23-F, el diario Ya, los servicios informativos de la SER y de la COPE y fue en dos ocasiones director general de Onda Cero. Cuando se le pide su currículo, Ónega suele responder: «Periodista y gallego, aunque no sé en qué orden. Lo demás es anecdótico». Entre esas anécdotas figura ser uno de los analistas políticos de más larga trayectoria y que desarrolló su trabajo en más medios. En 2013 publicó Puedo prometer y prometo. Mis años con Adolfo Suárez, que fue un gran éxito de crítica y ventas.
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Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar.  Fernando Ónega.  Editorial Plaza & Janés, 2015.  360 páginas.  19,90 €

Felipe VI logró 1,6 millones más de espectadores que Don Juan Carlos

MADRID.- Los españoles tenían interés en escuchar el primer Mensaje de Navidad que les iba a dirigir Felipe VI. El discurso del nuevo Monarca, en el que pidió “cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción”, fue seguido de media por 1,6 millones más de personas que el último que realizó Don Juan Carlos, en la Nochebuena de 2013 y logró 13 puntos más de cuota de pantalla en esa franja horaria que su padre un año antes.

En concreto, los 12 minutos y 38 segundos de la intervención del Rey fueron seguidos por alguna de las 23 cadenas de televisión que lo emitieron en directo por 8.241.000 espectadores, lo que supuso el 73,4% de los españoles que en ese momento están conectados a algún programa televisivo. 
Los datos de audiencia colocan el mensaje de Don Felipe como el de mayor número de espectadores desde 2007, cuando el discurso de Don Juan Carlos logró una media de 8,3 millones, y también fue la mejor cuota de pantalla desde 2009.
El discurso de Felipe VI supuso así un punto de inflexión en la caída continuada de la audiencia de los últimos años para escuchar los mensajes navideños de Don Juan Carlos, que coincidió con los años de mayor desgaste en la imagen de la Corona. 
El número de espectadores cayó en casi dos millones de personas de 2008 a 2013 y ese último mensaje del padre del actual Monarca fue el menos seguido en quince años.

De no creerlo / Ramón Cotarelo *

Este debe de ser el tercer o cuarto apunte sobre el discurso del Rey que sube Palinuro. Su opinión ha quedado bastante clara: Felipe VI, Preparao, es más de lo mismo. Más y de lo mismo que su padre quien, luego de una vida regalada, disfruta de una jubilación de ensueño con unos buenos capitales que ha ahorrado como una hormiguita y de los que no da cuenta a nadie. 

Más y de lo mismo. Si acaso, más soso, con menos experiencia y algo más bobo, que ya era difícil y dicho sea con todos los respetos a la institución real antes de que venga el de la cachiporra con su Ley Mordaza a poner al pobre Palinuro una multa de 600 millones de denarios. Más soso, más bobo y con menos experiencia; nada que no pueda subsanarse con el tiempo en los próximos cuarenta años con que este joven Borbón pretende deleitar a su amado pueblo.

Además del estilo inconfundiblemente borbónico, el monarca ha recitado ce por be y punto por punto el discurso triunfalista que le ha apañado el presunto cobrador de sobresueldos, okupa de La Moncloa, sobre sus habituales patrañas: la corrupción es atosigante, sí; pero gracias a los esfuerzos del principal responsable político de esa misma corrupción, será erradicada sin contemplaciones. La crisis fue muy dura, pero ya es historia, gracias a la gestión de este gobierno todo él encomendado a la intercesión de la Virgen del Parto Feliz. 
Cataluña anda tonteando con la idea de la independencia pero la abandonará de inmediato cuando sepa cuán cara es al corazón del Rey y, sobre todo, cuánto la aman los gobernantes que anhelan "españolizar" a sus nens. La democracia está firme, rozagante y tranquila, como lo demuestra el proyecto de Ley Mordaza gracias a la cual nadie podrá elevar el tono de voz so pena de paliza policial, identificación de lo que quede y multa al canto a los despojos.

La única diferencia entre este discurso del Rey y la habitual farfolla del presidente es que el monarca no tiene que leer de los papeles. Lee en el teleprompter.

Para su gran pasmo Palinuro comprueba que la recepción del discurso real en los medios ha sido de alegría, contento y algazara. En los medios y en los partidos. Al parecer en todos. Probablemente no hemos escuchado el mismo discurso o sí lo hemos hecho, pero con distintos oídos. Lo cual debe tranquilizar a la Corona. Porque lo importante no son las indudables bobadas que Felipe soltó sino la capacidad de la miriada de intermediarios y comunicadores de convertirlas en profundas y oportunas reflexiones. Así se forma una opinión pública informada y crítica.

Cómo sería la cosa de abyecta en el juicio de las reales tonterías que el elemento más crítico fue un editorial de El País con el muy significativo título de Buen discurso, pero... , pero, vamos, que le faltaba alguna precisión sin mayor importancia. En el resto, al parecer, coincidencia de criterios. Según el mismo diario, todos los partidos, PP, PSOE, UPyD y hasta Podemos  aplauden el debut de Felipe VI
Parece que el único algo más crítico, atinadamente crítico, ha sido IU. Pues muy bien, damas y caballeros, que los dioses les conserven el juicio y la capacidad de entender a qué altura debe estar el discurso de un Jefe de Estado a la población y no las divagaciones del chico de los recados de un perillán que lleva tres años desgobernando el país y mintiendo a todo el mundo.
De no creerlo, pero cierto.
(*) Catedrático de Ciencia Política en la UNED 

jueves, 25 de diciembre de 2014

'Podemos' cree que el Rey se equivoca en las soluciones, que no están en los responsables de la crisis

MADRID.- 'Podemos' ha considerado que el Rey Felipe VI hizo en su mensaje navideño "un buen diagnóstico" de los problemas del país, aunque ha subrayado que el monarca se equivoca al señalar que la solución está en manos de "los responsables de la crisis".

El líder de la formación, Pablo Iglesias, comparte así "aspectos del diagnóstico del Jefe del Estado", aunque considera que "se equivoca si piensa que los responsables de la crisis nos sacarán de ella", señala en su cuenta Twitter.
La formación cree que en el mensaje navideño el Rey "reconoce que el cambio es ineludible", aunque "no menciona a las mayorías maltratadas" y "pretende que lo capitanéen las élites", añade el secretario de Política de 'Podemos', Íñigo Errejón, en la red social.
Asimismo, Juan Carlos Monedero, otro de los líderes de la formación, asegura que en su discurso "Felipe VI se enamora de 'Podemos' pero se casa con sus antiguos novios". 
"Buen diagnóstico. Falta el coraje para señalar a los culpables", afirma en su cuenta de Twitter. 

Según el PSOE, 'el rey fue tajante y determinante'

MADRID.- El PSOE ha destacado hoy que el rey Felipe VI fue "tajante y determinante" con su mensaje contra la corrupción y con la "importancia" que manifestó en garantizar el estado de bienestar como elemento de cohesión social.

En rueda de prensa, el portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Antonio Hernando, ha valorado "la correcta descripción que hizo el rey de los problemas que afectan a España que son, ha citado, la político-institucional, la económico-social y la territorial.
Los socialistas consideran "especialmente significativo" que Don Felipe resaltara la corrupción como el principal problema de España.
"Fue muy tajante y determinante", ha dicho Hernando, que ha evitado referirse a la infanta Cristina al explicar que el rey utilizó frases contra la corrupción "especialmente aceradas".
Ha resaltado también la defensa que hizo el rey del mantenimiento y garantía del estado de bienestar "en tiempos de recortes".
 "Es importante que el rey manifieste esa garantía", ha precisado.
Para el PSOE, el discurso del rey "refleja el estado de animo" de muchos ciudadanos al hablar de "inquietud e indignación" y sobre todo de "ese tiempo nuevo" que deben protagonizar los españoles de hoy.
Frente a los que aseguran que la crisis es una cuestión del pasado, ha dicho Hernando, "el rey ha destacado lo mal que lo están pasando muchos ciudadanos, con cifras de desempleo inaceptables, parados de larga duración y frustración entre los jóvenes".
"Sabe que mucha gente lo sigue pasando muy mal", ha agregado.

El mensaje del Rey y la corrupcion / Ramón Cotarelo *

El Rey inicio su mensaje de Nochebuena hablando de la corrupción. Hizo bien porque es el segundo problema de España en la percepción de los ciudadanos, solo por detrás del paro. Fue tajante en la condena (¿podía ser de otra forma?) y afirmó que hay que acabar con ella "sin contemplaciones". 

Loable intención, pero que tropieza con una realidad tan profundamente degradada precisamente por esa lacra que, si no se tiene clara conciencia de sus dimensiones, se corre el peligro de defraudar también las muy escasas esperanzas que probablemente haya despertado ese propósito real en una ciudadanía harta de palabras rimbombantes y sedienta de hechos ejemplares. Por ello y con la mejor voluntad de contribuir a a esa necesaria regeneración institucional, Palinuro ofrece algunas reflexiones a vuela pluma:

Esa aguda conciencia de corrupción proviene en gran medida del comportamiento del gobierno, carente de autoridad moral y de legitimidad a la hora de imponer sacrificios económicos a la población, muchas veces por sectarismo ideológico y de los que sus componentes y compañeros de partido se libran. Esta oligarquía autoritaria, nacionalcatólica y ahora conversa neoliberal, no cree que el Estado y su gobierno deban ser ejemplos de atención al bien común, sino solamente a los intereses de su propia reproducción y el mantenimiento de sus privilegios. Y no da un ardite por las formas democráticas y/o propias del Estado de derecho, que exigen ejemplaridad en los gobernantes. Todo lo que necesita es el BOE, una policía eficaz y, llegado el caso, un ejército que sepa defender la Patria. Es decir, el predio.

Hay una notable coincidencia de intereses entre los políticos cum imperio, esto es, con cargos públicos y los sine imperio, es decir, en la oposición, pero que aspiran a ocupar cargos a su vez. 
 El generoso régimen retributivo de los representantes que fijan ellos a su libre y dispendioso albedrío, escandalosamente por encima de los salarios medios del país y la multiplicidad de privilegios, suplementos, complementos, subvenciones, gastos de representación de que disfrutan, convierte a esta clase política en un grupo profesionalizado y cerrado en sí mismo, a gran distancia de la gente a la que dice representar, a la que sin embargo ignora, pero de cuyos impuestos vive. 
En el fondo, esos índices de preocupación con la corrupción en España debieran ser mucho más altos y, si no lo son, probablemente se deberá al fatalismo tradicional de los españoles, acostumbrados a ser gobernados por personajes incompetentes, caciques y corruptos que nunca creen que deban dar explicaciones de sus actos ni aceptar sus responsabilidades.

Siempre que se trata la cuestión de la corrupción y se mencionan los casos concretos es seguro que alguien sacará a relucir el chocolate del loro y señalará la necesidad de no perderse en minucias que sirven para el populismo y la demagogia y no para aportar soluciones reales. Suelen proponer grandes planes de regeneración, ambiciosos proyectos legislativos, códigos de buenas prácticas, pactos y compromisos de Estado para acabar de una vez por todas con esta lacra. 
El gobierno conservador puede haber anunciado media docena de estos grandiosos programas de regeneración democrática y transparencia sin miedo alguno a que la opinión pública los tome a chirigota viendo cómo son los mismos amparadores y beneficiarios de la corrupción quienes proponen medidas de purificación. Y no les da miedo porque dan por descontado que esa misma opinión se tomará a beneficio de inventario estos propósitos. 
Cualquiera puede ver que, si se quiere acabar con la corrupción de verdad, no es necesario acumular leyes, sino que basta con rendir cuentas minuciosas de los propios actos y aceptar la responsabilidad por los comportamientos ilegales o inmorales de los gobernantes. Bastaría con que el padre del Rey aclarara qué hay de verdad en el informe del New York Times acerca de su supuesto fortuna en el extranjero. 
Y, del Rey abajo, todos los demás:debería seguir el presidente del gobierno dimitiendo por haber cobrado al parecer sobresueldos injustificables. Y luego todos los demás cargos públicos electos o no electos que hayan incurrido en actos corruptos directa o indirectamente. Mientras estas cosas no sucedan las leyes de transparencia seguirán sin servir para nada. 
Hubiera sido mejor que pusieran el vídeo pregrabado que el pequeño Nikolaus pasó a Palinuro hace un par de días con el verdadero mensaje del Rey, menos lamentable, menos patético, menos estúpido, falso y vacío.

Este joven promesa minimalista ha recitado obedientemente las falsedades y embustes que el presidente del gobierno se obstina en colocar al respetable desde hace tres años contra toda evidencia. El texto recitado respondía a los sórdidos intereses de ese individuo que dice gobernar el país que está destruyendo desde un cargo del que debiera haber dimitido hace años.

Cinco puntos tuvo el penoso alegato del Borbón y un estrambote.


1.- La corrupción. Propósito firmísimo de acabar con ella con la ayuda un gobierno presidido por su principal responsable político en el gobierno y el partido, a su vez señalado por el juez como partícipe a título lucrativo en la comisión de un delito. Si alguien  imagina un guión más absurdo, que lo presente al concurso de Ubú Rey.

2.- Crisis económica. ¿Qué crisis? Hombre, por Dios, ya es historia. Todas las magnitudes son positivas y, si bien quedan algunos rezagados, ahora de lo que se trata es de no emborracharnos con la prosperidad que el partido y gobierno más corruptos y ladrones de la historia de la democracia han traído a España.

3.- Cataluña. La unidad nacional es intangible. Formamos un piña bajo la sombra de la Constitución. Aquí las habituales mentiras y bobadas de Rajoy son palo que pinta en el juego en el que por supuesto, si el gobierno está tratando de encarcelar a Mas es solo para protegerlo de sí mismo.

4.- El Rey padre, gran servidor de España. Un ejemplo para todos, fuente nutricia del amor que este buen hombre dice haber leído en los ojos de los españoles y que le permite sobrellevar el amargo peso de una hermana presunta choriza.
5.- La democracia consolidada y resto de las patrañas de Rajoy. La consolidación democrática se nota en la nueva Ley Mordaza, erróneamente orientada a acallar las protestas de la ciudadanía, cuando debía dirigirse contra las memeces propagandísticas de la pandilla de inútiles que detentan los poderes del Estado. 
El Estado del bienestar que el gobierno del partido de los sobresueldos ha desmantelado, preservado con el mismo éxito con que flota el plomo. Y ya no hablemos del gran peso en Europa de España, gobernada por un menda al que los demás consideran el líder más incompetente de la Unión.
Estrambote:  vamos a regenerar la vida política, aunque nadie sabe por dónde empezar cuenta habida de que todo va de cine y, por supuesto, no se olvide, vamos a preservar nuestra unidad dentro de la pluralidad. Por si acaso.
Llegados a este punto descubrimos que el resto del mensaje sobraba.
Quieto todo el mundo.
(*) Catedrático de Ciencia Política en la UNED

miércoles, 24 de diciembre de 2014

El rey Felipe VI pide en su primer discurso de Navidad "cortar de raíz" la corrupción en España


MADRID.- El rey Felipe VI ha pedido en su primer discurso de Navidad como monarca constitucional "cortar de raíz y sin contemplaciones" la corrupción en España para evitar que este tipo de conductas "echen raíces" en la sociedad y se puedan reproducir en el futuro. 

Buenas noches.



Quiero, en primer lugar, daros las gracias por abrirme vuestras casas en esta Nochebuena. Un momento que es, sobre todo, de cercanía y de reencuentro; un momento para aproximarnos, para mirarnos con la voluntad y el deseo de entendernos, para transmitir a las personas que nos rodean nuestros mejores sentimientos de afecto, de paz y de alegría.



Hoy quiero estar a vuestro lado para compartir  —en el primer mensaje de Navidad que os dirijo—, unas reflexiones sobre nuestro futuro, con la mirada puesta, con confianza en el año 2015.



Estamos viviendo tiempos complejos y difíciles para muchos ciudadanos y para España en general. La dureza y duración de la crisis económica produce en muchas familias incertidumbre por su futuro; la importancia de algunos de nuestros problemas políticos genera inquietud; y las conductas que se alejan del comportamiento que cabe esperar de un servidor público, provocan, con toda razón, indignación y desencanto.



Los problemas que he mencionado han dado lugar a una seria preocupación social. Sin embargo, no debemos dejarnos vencer por el pesimismo, el malestar social, o por el desánimo; sino afrontar con firmeza y eficacia las causas de esos problemas, resolverlos y recuperar el sosiego y la serenidad que requiere y merece una sociedad democrática como la nuestra.



El pasado mes de octubre afirmé en Asturias que necesitábamos referencias morales a las que admirar, principios éticos que reconocer, valores cívicos que preservar. Decía, entonces, que necesitábamos un gran impulso moral colectivo. Y quiero añadir ahora que necesitamos una profunda regeneración de nuestra vida colectiva. Y en esa tarea, la lucha contra la corrupción es un objetivo irrenunciable.



Es cierto que los responsables de esas conductas irregulares están respondiendo de ellas; eso es una prueba del funcionamiento de nuestro Estado de Derecho. Como es verdad también que la gran mayoría de los servidores públicos desempeñan sus tareas con honradez y voluntad de servir a los intereses generales.



Pero es necesario —también y sobre todo— evitar que esas conductas echen raíces en nuestra sociedad y se puedan reproducir en el futuro. Los ciudadanos necesitan estar seguros de que el dinero público se administra para los fines legalmente previstos; que no existen tratos de favor por ocupar una responsabilidad pública; que desempeñar un cargo público no sea un medio para aprovecharse o enriquecerse; que no se empañe nuestro prestigio y buena imagen en el mundo.



Pocos temas como éste suscitan una opinión tan unánime. Debemos cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción. La  honestidad de los servidores públicos es un pilar básico de nuestra convivencia en una España que todos queremos sana, limpia.



También quiero hablaros de la situación económica, porque continúa siendo un motivo de grave preocupación para todos. Los índices de desempleo son todavía inaceptables y frustran las expectativas de nuestros jóvenes y de muchos más hombres y mujeres que llevan tiempo en el paro. Es cierto que nuestras empresas son punteras en muchos sectores en todo el mundo; pero también lo es que nuestra economía no ha sido capaz, todavía, de resolver de manera definitiva este desequilibrio fundamental.



No obstante, es un hecho —muy positivo— que las principales magnitudes macroeconómicas están mejorando y que hemos recuperado el crecimiento económico y la creación de empleo. Estos datos son una base nueva para la esperanza de que, en el futuro, puedan generarse de forma sostenible muchos más empleos y, especialmente, empleos de calidad.



Es evidente, por tanto, que la lucha contra el paro debe continuar siendo nuestra gran prioridad. El sacrificio y el esfuerzo de los ciudadanos durante toda la crisis económica exige que los agentes políticos, económicos y sociales trabajen unidos permanentemente en esta dirección, anteponiendo sólo el interés de la ciudadanía. Porque la economía debe estar siempre al servicio de las personas.



Por eso, debemos proteger especialmente a las personas más desfavorecidas y vulnerables. Y para ello debemos seguir garantizando nuestro Estado de Bienestar, que ha sido durante estos años de crisis el soporte de nuestra cohesión social, junto a las familias y a las asociaciones y movimientos solidarios. Algo de lo que debemos realmente sentirnos orgullosos.



Quiero referirme ahora también a la situación que se vive actualmente en Cataluña.



El pueblo español, en el ejercicio de su soberanía nacional, ratificó mediante referéndum la Constitución de 1978, que proclamó nuestra unidad histórica y política y reconoció el derecho de todos a sentirse y ser respetados en su propia personalidad, en su cultura, tradiciones,  lenguas e instituciones.

Bajo ese espíritu constitucional, hemos convivido estos años. Cada Comunidad, cada pueblo y territorio de España, cada ciudadano, han aportado lo mejor de sí mismos en beneficio de todos. Y sin duda, desde Cataluña, se ha contribuido a la estabilidad política de toda España y a su progreso económico.



Es evidente que todos nos necesitamos. Formamos parte de un tronco común del que somos complementarios los unos de los otros pero imprescindibles para el progreso de cada uno en particular y de todos en conjunto.



Pero no se trata solo de economía o de intereses sino también y sobre todo, de sentimientos.



Millones de españoles llevan, llevamos, a Cataluña en el corazón. Como también para millones de catalanes los demás españoles forman parte de su propio ser. Por eso me duele y me preocupa que se puedan producir fracturas emocionales, desafectos o rechazos entre familias, amigos o ciudadanos. Nadie en la España de hoy es adversario de nadie.



Y lo que hace de España una nación con una fuerza única, es la suma de nuestras diferencias que debemos comprender y respetar y que siempre nos deben acercar y nunca distanciar. Porque todo lo que hemos alcanzado juntos nace de la fuerza de la unión. Y la fuerza de esa unidad es la que nos permitirá llegar más lejos y mejor en un mundo que no acepta ni la debilidad ni la división de las sociedades, y que camina hacia una mayor integración.



Los desencuentros no se resuelven con rupturas emocionales o sentimentales. Hagamos todos un esfuerzo leal y sincero, y reencontrémonos en lo que nunca deberíamos perder: los afectos mutuos y los sentimientos que compartimos. Respetemos la Constitución que es la garantía de una convivencia democrática, ordenada, en paz y libertad. Y sigamos construyendo todos juntos un proyecto que respete nuestra pluralidad y genere ilusión y confianza en el futuro.



Porque necesitamos, también, ilusión y confianza.



El mes de junio pasado, España se dio a sí misma y al mundo un ejemplo de seriedad y dignidad en el desarrollo del proceso de abdicación de mi padre el Rey Juan Carlos y de mi proclamación como Rey; todo ello de acuerdo con nuestra Constitución. Y a lo largo de estos últimos meses me habéis rodeado de vuestro respeto, afecto y cariño. Sinceramente, me he sentido querido y apreciado y os lo agradezco de corazón. Y tengo que deciros también que he visto ilusión en muchos de vosotros, en vuestras miradas, en vuestras palabras, ante el inicio de una nueva época en nuestra historia.



Es cierto que vivimos tiempos complejos y difíciles. Sin duda. Pero son también tiempos que debemos afrontar con responsabilidad, con ilusión y espíritu renovador. Tiempos nuevos que se proyectan en todos los ámbitos de nuestra vida colectiva e  individual. Y ahora nos corresponde a los españoles de hoy continuar la tarea de labrar nuestro mejor futuro; que empieza ya, que ha empezado ya.



Afortunadamente, no partimos de cero, ni mucho menos, y, por ello, no debemos olvidar lo que hemos conseguido juntos con grandes esfuerzos y sacrificios, generación tras generación; que es mucho y lo debemos valorar con orgullo.



Aunque también tengamos la responsabilidad de corregir los fallos  y mejorar y acrecentar los activos de la España de hoy,  con la vista puesta en un futuro que nos pertenece a todos los españoles.



Somos una democracia consolidada. Disfrutamos de una estabilidad política como nunca antes en nuestra historia. Nuestro marco constitucional nos ha permitido la alternancia política basada en unas elecciones libres y democráticas. Somos, además, una nación respetada y apreciada en el mundo y con una profunda vocación universal, imprescindible para promover nuestra cultura y defender nuestros intereses en un mundo global. Hoy, más que nunca, somos parte fundamental de un proyecto europeo que nos hace más fuertes, más competitivos y más protagonistas de un futuro de integración.



Como dije en mi discurso de proclamación, todo tiempo político tiene sus propios retos. Debemos seguir avanzando en nuestra convivencia política, paso a paso, adaptándola a las necesidades de nuestro tiempo. Poner al día y actualizar el funcionamiento de nuestra sociedad democrática y conseguir que los ciudadanos recuperen su confianza en las instituciones. Unas instituciones con vigor y vitalidad, que puedan sentir como suyas.



No quiero terminar mis palabras sin transmitiros un mensaje de esperanza.



Regenerar nuestra vida política, recuperar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones, garantizar nuestro Estado del Bienestar y preservar nuestra unidad desde la pluralidad son nuestros grandes retos. No son tareas sencillas. No son retos fáciles. Pero los vamos a superar, sin duda; estoy convencido de ello. Tenemos capacidad y coraje de sobra. Tenemos también el deseo y la voluntad. Y hemos de sumar, además la confianza en nosotros mismos.



Esa es la clave de nuestra esperanza en el futuro. La clave para recuperar el orgullo de nuestra conciencia nacional: la de una España moderna, de profundas convicciones democráticas, diversa, abierta al mundo, solidaria, potente y con empuje. Con ese mismo empuje y con el ejemplo con el que vosotros afrontáis vuestro día a día luchando ante las adversidades intentando progresar, procurando mejorar honestamente vuestra vida y la de vuestras familias. Y ahí estaré siempre a vuestro lado como el primer servidor de los españoles.



Gracias nuevamente por escucharme esta noche y muchísimas felicidades en nombre de la Reina, de la Princesa de Asturias y de la Infanta Sofía.



Feliz Navidad, Eguberri on, Bon Nadal, Boas Festas.

martes, 23 de diciembre de 2014

Mensaje de Nochebuena de S.M. el Rey / Ramón Cotarelo *

El pequeño Nikolaus, también conocido como Tiny Claus, íntimo amigo de Palinuro, le ha pasado el vídeo del mensaje que dará mañana el Jefe del Estado. Al parecer, lo ha obtenido mediante sus contactos en el CIO o Centro de Inteligencia Obtusa, aunque no ha debido de verlo entero. Esta es la transcripción en primicia para los lectores del clan McPalinuro.

Buenas noches: en este momento solemne, cuando por primera vez me dirijo a vosotros como vuestro Rey en el tradicional mensaje de la Nochebuena, quiero dedicar un emocionado recuerdo a mis antecesores. En primer lugar a mi padre quien llevado por su amor a España, abdicó en mi persona. En segundo por orden cronológico inverso y no de importancia, al general Francisco Franco, mi abuelo putativo, a cuyos Principios juró lealtad mi progenitor; lealtad que me corresponde renovar por cuanto la idea dinástica está basada en el respeto a la tradición.

Fue mi padre quien, hace dos años, aseguró aquí mismo que la Justicia en España es igual para todos. Con matices. Él, por ejemplo, goza de aforamiento vitalicio ante el Tribunal Supremo por sabia decisión del legislador. Cualquier causa en su contra, como las demadas de paternidad, el asunto de la ingente fortuna que la revista Forbes le atribuye, las acusaciones de haber cobrado mordidas por el petróleo importado del Golfo Pérsico o las hipotéticas reclamaciones tras la reciente ruptura con la señora Zu Sayn-Wittgenstein se verán en el Supremo, un tribunal animado de un excelso sentido de la Justicia y el Patriotismo al mismo tiempo.

Igual será para mi hermana, enfrentada a la cruel situación de dar cuenta de unos actos de los que, me consta, no recuerda nada; nada de nada. Como si no los hubiera realizado, pues quizá fueran obra de su cónyuge, el jugador de balonmano. La fidelidad conyugal, por la que los Borbones somos mundialmente famosos, tiene estos momentos amargos que sufrimos por nuestro amor a la familia, institución perenne de la sociedad cristiana, compuesta por un hombre, una mujer y los hijos que Dios sea servido enviarles.

El año que dejamos atrás ha sido complicado y difícil para todos. Lo sé. Pero Rajoy me ha dicho que somos una gran nación. Gracias a él y sus duras pero necesarias medidas, estamos saliendo de esta crisis tan prolongada y tan profunda y que tanto nos ha hecho sufrir. Por fortuna España es ya un jardín de brotes verdes en el que los ciudadanos empiezan a recoger los frutos de sus sacrificios y miran con confianza el año en que entramos. Los baremos del CIS dicen lo contrario, pero Arriola me asegura que los hace un gabinete de republicanos y masones y, en lugar de consultarlos, debemos leer diariamente La Razón.

La Gran Nación es una, pero plural y libre de forma que, como dije en mi discurso de entronización, hoy cada español es libre de sentirse español como mejor le venga en gana, incluso en Cataluña. Faltaba más.  Esa libre unidad plural deriva su fortaleza de la Constitución de 1978, a la que pusimos de largo como señorita de 18 años en 1996 y hoy es ya una augusta matrona que ha conservado su virginidad exceptuados dos achuchones sin importancia en 1992 y 2011. Aquí sigue ella, garante de la soberanía de los españoles y su igualdad a la hora de sentirse españoles y de la unidad de la Patria, supremo fin de las fuerzas armadas, si llega el caso. Que no llegará pues la función moderadora de la Corona asegurará el respeto a la gobernanza civil del Reino.

Ciertamente la corrupción, esa lacra de nuestro tiempo es vuestra segunda preocupación. Pero, la verdad, no se entiende bien esa reacción cuando, según la señora Cospedal, la corrupción es hoy endémica en España. Muchos políticos son corruptos; muchos funcionarios, venales; muchos empresarios, delincuentes, pero eso pasa con todos, según afirma la dicha señora entre procesión del Corpus y novenario de Santa Casilda. No me agrada la idea pero quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Nuestra fe católica, administrada por los curas, nos protege de la desesperación y nos permite mirar con confianza el futuro. Almas perversas sostienen que la Iglesia es un Estado dentro del Estado, un enorme parásito que succiona la riqueza material e intelectual del país desde hace siglos, que su régimen de privilegios es muy superior al que tenía el clero en al antiguo régimen y contrario a la aconfesionalidad del Estado. Pero, aunque esta  Iglesia muestre algunos defectillos, ¿qué son estos y los costes que se atribuyen a este cuerpo místico en comparación con la bienaventuranza de tener una sociedad tan obediente y sumisa, que solo se manifiesta en forma de mayorías silenciosas?

El gobierno, inspirado en el espíritu de la monja fundadora, verdadera santa y guerrera, llevará al Parlamento en los próximos días unas medidas de purificación y regeneración democráticas que, sin perder su ánimo católico, dejaran chiquita la moral calvinista, demostrando cómo el puritanismo es un disfraz del más codicioso afán de lucro. Aquí, en España se impondrá la regla de San Benito. Para dar ejemplo, el presidente del gobierno, acusado de haber cobrado sobresueldos, en expiación, renunciará en público a los sobres y a los sueldos y lavará todos los días los pies a un sintecho.

Mi esposa, la Reina que, como sabéis, es periodista suele prevenirme contra los de su profesión pues dice que son chismosos, malévolos, a todo le sacan punta y capaces de vender a su progenitor por una exclusiva que los haga famosos. Pero yo soy abierto y accesible y respondo a las preguntas con la campechanía que caracterizaba a mi padre y mi mayor preparación. No ignoro que me llaman Felipe VI Preparao. El pueblo español es ingenioso y sus periodistas, su más digna representación. Un verdadero baluarte de la Corona. Admiro el espíritu con el que muchos de ellos van de tertulia en tertulia, como haciendo las estaciones de una vía áurea, batiéndose el cobre en pro de la verdad, la familia, la Corona, el orden. Dicen que cobran mucho por ello, que no son caballeros desfaciendo entuertos sino mercenarios. Pero en todo hemos de ser relativistas. ¿Cuánto puede costar una buena defensa de la familia cristiana, bien de valor incalculable?

A pesar de los brotes verdes, hemos de reconocer compungidos que, al salir de la crisis, partimos de una situación lamentable: tenemos la mayor cantidad de parados, los salarios son los más bajos, los impuestos los más altos, los peores servicios públicos, las pensiones más cutres, no nos cuidamos de los dependientes y el Estado del bienestar lleva camino de ir a parar al museo de antigüedades, junto a la rueca y el huso. Es una cita culta de Federico Engels, que me ha pasado un joven asesor recién contratado en La Zarzuela que pertenece a un círculo de Podemos.

Eso me lleva a hablaros con el corazón abierto de esa otra preocupación de nuestros conciudadanos, los políticos y los partidos. Nadie respeta más la libertad de partidos, pivote de la democracia, que la Corona. Los partidos son la garantía de la alternancia en el buen gobierno del Reino y, lógicamente, en un sistema binario o, como dicen los analistas, bipartidista. Pero los partidos son también instrumentos que canalizan las preocupaciones y los deseos de innovación y cambio del pueblo. Y la Corona, os lo aseguro, está atenta a esos anhelos. 
 
Por eso me fijé en cómo el lema de la última convocatoria de Podemos en Barcelona fue comença el canvi. Y, en efecto, cuando Felipe González prometió el "cambio", ganó las elecciones. Cuando lo prometió Rajoy, también las ganó. Ahora se promete el "canvi" porque los tiempos traen aires catalanes, pero es y será siempre el "cambio". Se ve cuánta razón tuve al contratar el asesor de Podemos que ahora tiene un Círculo Podemos La Zarzuela. Los de los otros partidos no saben por donde se andan. Estos están en la longitud de onda de la gente y, como la gente no sabe lo que quiere, de estos a veces no se sabe lo que dicen.

Pero otras, sí. Por eso os comunicaré hoy, en la intimidad de vuestros hogares una decisión que he tomado por mi cuenta, una sorpresa, algo que no os esperais. Habéis visto cómo los de Podemos no quieren ver banderas republicanas, ni oír hablar de la República, cual si fuera la tiranía de los Pisistrátidas. Eso los hace cercanos a mi corazón. Tampoco hablan mucho del aborto, ni de la separación de la Iglesia y el Estado. Se concentran en cambio en la soberanía, el amor a la Patria y la honradez de la vida pública. 
 
La verdad, no entiendo por qué salen personas avisadas, como Esperanza Aguirre, Condesa de Bornos, Grande de España y Dama Comendadora Honorífica de la Orden del Imperio Británico, diciendo que son un partido antisistema. Dentro de ese espíritu constructivo, Pablo Iglesias dijo en cierta oacsión que si el señor Felipe de Borbón quiere ser Jefe de Estado, que se presente a unas elecciones. Y aquí es donde viene mi revelación y la sorpresa que quiero daros: estos de Podemos son de mi generación, me entiendo con ellos, me fío de ellos, hablamos el mismo lenguaje.

Sí señor: he decidido presentarme a unas elecciones. Me gustaría contar con el voto de Podemos, pero no ando muy seguro con gente tan escurridiza. Si no lo consigo, tendré que fundar mi propio partido que podría llamarse, lo tengo pensado, RRR o Reagrupación Republicana Real. Este partido...
 
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La emision se interrumpe; hay un fundido en negro y luego aparece un comunicado del ministerio del Interior que reza: "En aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana, también llamada "Ley Mordaza", aún no promulgada pero ya en vigor, esta emisión ha sido censurada al comprobarse que se hace desde una IP sita en La Zarzuela y desde la que se efectúan continuas visitas a redes yihadistas. En breve se restablecerá la comunicación con el Palacio de La Moncloa, desde donde se impartirán las órdenes oportunas.
 
(*) Catedrático de Ciencia Política en la UNED

El PSOE ve «insostenible» que la infanta Cristina no haya renunciado ya a sus derechos

MADRID.- Después de conocerse el auto de apertura de juicio oral del caso Nóos , y que el juez instructor, José Castro, haya decidido juzgar a la infanta Cristina como presunta cooperadora de su esposo en dos delitos fiscales, las reacciones políticas giran en torno a los derechos sucesorios de la hermana menor del rey. 

Mientras PSOE e IU consideran que debería renunciar a ellos, en el PP creen que se trata de una decisión personal y que, en todo caso, es preferible esperar a la evolución judicial del caso.
El 'número dos' del PSOE, César Luena, ha opinado que "por supuesto" que la infanta Cristina debería haber renunciado ya a sus derechos sucesorios y que "es insostenible que no lo haya hecho ya". A su juicio, que la infanta vaya a ser juzgada por la Audiencia de Palma demuestra que "el país funciona y eso es muy bueno". 
 "Sea Agamenón o su porquero, si hay un delito fiscal o indicios de un delito fiscal ¡al juzgado! y que se demuestre si es culpable o inocente, que el fiscal haga su trabajo y que lo haga el tribunal", ha señalado.
Para el dirigente socialista, en España "somos todos iguales, sea familia del rey o yo mismo", ha asegurado, tras insistir en que, en el caso de la infanta, "si hay delito fiscal, y parece que hay delito fiscal, pues (que vaya) al tribunal y al banquillo, como todos".
Sobre este tema, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, cree que la infanta tendría que renunciar a sus derechos. "Tendría que haberlo hecho ya", y sostiene que no hacerlo "deteriora la imagen de la Corona", ha dicho en declaraciones a la cadena Ser.
Díaz ha destacado que "lo importante en este caso es que se demuestra que todos somos iguales ante la ley", y aunque ha alabado el esfuerzo de transparencia de la Casa Real, cree que en el caso de Cristina de Borbón, "cuanto antes renuncie a sus derechos sucesorios será mejor para España y para la institución".
Por su parte, el portavoz de Justicia de IU en el Congreso, Gaspar Llamazares, ha reclamado a Felipe VI que "saque sus manos" del caso Nóos y deje trabajar al juez Castro, al tiempo que ha pedido al Rey que decida ya si mantiene las "prerrogativas" de las que disfruta la infanta Cristina. "La decisión no es de la infanta , es el Rey el que debe decidir si mantiene esas prerrogativas", ha proclamado.
En este ámbito, IU ha pedido la comparecencia del presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes, para que informe sobre sus actuaciones en defensa de la independencia de los jueces frente al "seguidismo" del Gobierno que, según Llamazares, hace el CGPJ. 
"El Gobierno está dejando a la Justicia a los pies de los caballos", ha denunciado el diputado de IU, que cree que más allá de la "propaganda" en la lucha contra la corrupción, hay una estrategia de "obstrucción" al trabajo de los jueces.
A su juicio, la decisión del juez Castro de sentar en el banquillo a la infanta Cristina demuestra por un lado la actuación "valiente" e incluso "heroica" de algunos magistrados, frente a la estrategia de obstrucción y el "papelón" que han jugado el Gobierno y la Casa del Rey en este caso. Ha lamentado, eso sí, que de la "doctrina Botín" se haya pasado a la "doctrina Borbón".
Llamazares también ha lamentado el "trágala" que pretende imponer el PP con la reforma del Código Penal que quiere sacar adelante en el Congreso en el próximo mes de enero, por medio de reuniones "maratonianas" en el que deberán debatirse las casi mil enmiendas que han presentado los grupos, cien de ellas del PP. "Quieren aprobarlo a uña de caballo", ha denunciado el diputado de IU, que ha calificado de "macedonia" la reforma del Código Penal, con modificaciones que afectan a múltiples ámbitos, desde la persecución del terrorismo, a los delitos medioambientales.
Si por la mañana era el secretario general del Grupo Popular, José Antonio Bermúdez de Castro, quien aconsejaba esperar a la sentencia para decidir sobre su derecho sucesorio, apelando así al principio de presunción de inocencia, horas después ha sido Carlos Floriano quien ha incidido en la misma tesis.
"Esa es una decisión que se debe de adoptar una vez que se conozca el resultado del juicio, es lo que aconseja la prudencia -ha comentado en el Congreso-. Es mejor esperar a que se produzca la sentencia y a partir de ahí, que se adopte la decisión personal que estime conveniente".
Preguntado si la hermana del Rey debería ayudar a Felipe VI renunciando a sus derechos antes del discurso de Navidad del Jefe del estado, el dirigente del PP ha remarcado que, si doña Cristina decide o no adoptar una decisión antes de Nochebuena, es "una cuestión personal".

lunes, 22 de diciembre de 2014

La Casa del Rey destaca "la independencia del poder judicial" tras conocer la decisión del juez

MADRID.- La Casa del Rey ha expresado hoy su "respeto absoluto a la independencia del poder judicial" tras conocer la decisión del juez instructor del caso Nóos, José Castro, de llevar a juicio a la infanta Cristina, que será juzgada por la Audiencia de Palma como presunta cooperadora en dos delitos fiscales.

Sobre la posibilidad de que la hija menor de don Juan Carlos deba o no renunciar a sus derechos dinásticos -ocupa el sexto lugar en la línea de sucesión-, fuentes de la Casa del Rey se han limitado a recordar que se trata de una decisión personal de doña Cristina.
Una vez que Castro la ha incluido como acusada en el auto de apertura de juicio oral que ha dictado hoy, la infanta será juzgada por la Audiencia de Palma como presunta cooperadora en dos delitos fiscales cometidos por su marido, Iñaki Urdangarin.
Doña Cristina, apartada de toda actividad institucional desde finales de 2011, dejó de ser miembro de la Familia Real tras la abdicación de don Juan Carlos y la proclamación de Felipe VI, el 19 de junio, al pasar de ser hija a hermana del Rey.
La infanta compareció ante el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma el pasado 8 de febrero como imputada por presunto fraude fiscal y blanqueo de capitales y cuando, el 25 de junio, el juez Castro mantuvo esa imputación, la Casa del Rey también manifestó su "pleno respeto a la independencia del poder judicial".
En esos mismos términos se expresó la institución que administra la actividad oficial del jefe del Estado y de la Familia Real tanto el 7 de noviembre, cuando la Audiencia de Palma decidió mantener la imputación de la infanta sólo por delito fiscal, como el pasado día 9, cuando el fiscal Pedro Horrach pidió la exculpación de doña Cristina.
Horrach consideró que no había indicios para acusarla, aunque le reclamó que devolviera, como responsable civil a título lucrativo, 587.413 euros, cantidad que la infanta pagó hace una semana, aunque no quedó ingresada en el juzgado nº 3 de Palma hasta dos días después por un error de la defensa de doña Cristina, que inicialmente ingresó el dinero en la cuenta de otro juzgado.
Doña Cristina, que trabaja en Ginebra para la Fundación "la Caixa", no estuvo presente ni en la ceremonia de proclamación de su hermano en el Congreso ni en la de abdicación de su padre celebrada la víspera en el Palacio Real, a diferencia de su hermana mayor, la infanta Elena, que asistió a ambas.
En su ya histórico discurso de proclamación, pronunciado ante una solemne sesión conjunta del Congreso y el Senado, el nuevo jefe del Estado subrayó que la Corona debe "velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente".
"Hoy más que nunca, los ciudadanos demandan con toda razón que los principios morales y éticos inspiren -y la ejemplaridad presida- nuestra vida pública", señaló Felipe VI el día de su proclamación, antes de continuar: "Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no sólo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de los ciudadanos".
En el auto que ha dictado hoy, el juez instructor del caso Nóos fija para doña Cristina una fianza por responsabilidad pecuniaria de 2,6 millones de euros y, en contra de los argumentos de la defensa de la infanta, de la Fiscalía y de la Abogacía del Estado, considera que la acusación popular, que ejerce el sindicato Manos Limpias, está legitimada para llevar a juicio en solitario a la hermana del Rey.

La defensa de la Infanta estudia un posible recurso

BARCELONA.- El abogado de la Infanta Cristina Miquel Roca ha anunciado este lunes que recurrirán la decisión judicial por la cual ella es una de las imputadas del caso Nóos que finalmente irá a juicio, porque el auto "viene a contradecir una doctrina muy establecida y consolidada".

Lo ha dicho en declaraciones a la puerta de su despacho, después de que el juez José Castro haya decidido sentarla en el banquillo, no aplicando así la 'doctrina Botín', que impide juzgar a alguien si sólo le acusa quien ejerce la acción popular --en este caso Manos Limpias, que pide ocho años de cárcel para la hermana del Rey--.
Según Miquel Roca, la resolución judicial contradice una doctrina consolidada, "hasta el punto de que el juez, para fundamentar su acusación, tiene que acogerse a los votos particulares que no resultaron ganadores".
Ha justificado el inminente recurso afirmando que el auto judicial hecho público este mismo lunes no constata es para una resolución de juicio oral simple, "sino que resuelve cuestiones de legitimación sobre si la acusación popular está legitimada para instar un procedimiento y una acusación de esta naturaleza", cuando ni el ministerio fiscal ni la abogacía del Estado sostienen ningún tipo de acusación contra la Infanta, ha dicho.
Roca ha añadido que no sabe aún el plazo exacto que tiene la defensa para presentar recurso, pero cree que expirará el 2 de enero.
"No pedimos trato de favor"
"Sólo pedimos que se aplique la ley y se respete la doctrina jurisprudencial; no pedimos ningún trato de favor", ha aseverado.
Al preguntársele si cree que la Infanta debe renunciar a sus derechos dinásticos, se ha limitado a contestar: "No es un tema que haya sido confiado a nuestra defensa".
Está "especialmente afectada"
Sobre el estado de ánimo de la hermana del Rey, ha afirmado que se encuentra "especialmente afectada" tras recibir con sorpresa la noticia.
Preguntado sobre la fianza de 2,6 millones de euros exigida a la Infanta, Roca ha asegurado que no será efectiva en los próximos días porque "no es el momento de tratar estas cuestiones".
El titular del Juzgado de Instrucción nº3 de Palma ha acordado sentarla en el banquillo de los acusados como cooperadora necesaria de dos delitos fiscales, al considerar que su papel fue imprescindible para que su marido, Iñaki Urdangarin, defraudase hasta 337.138 euros a Hacienda a través de Aizoon, empresa presuntamente pantalla de la que ambos son propietarios.

El juez Castro sienta a la Infanta Cristina en el banquillo

PALMA DE MALLORCA.- La Infanta Cristina será juzgada por la Audiencia de Palma como presunta cooperadora en dos delitos fiscales cometidos por su marido, Iñaki Urdangarin, una vez que el juez instructor del caso Nóos, José Castro, la ha incluido como acusada en el auto de apertura de juicio oral que ha dictado hoy.

En contra de los argumentos de la defensa de la Infanta, la Fiscalía y la Abogacía del Estado, Castro ha considerado que la acusación popular que ejerce el sindicato Manos Limpias está legitimada para llevar a juicio en solitario a la hermana del Rey, para la que reclama 8 años de prisión.
El juez instructor, que fija para la Infanta una fianza por responsabilidad pecuniaria de 2,6 millones de euros, ha dejado fuera de la lista de 20 imputados que fijó la Audiencia de Palma al vicealcalde de Valencia Alfonso Grau, y a los exdirectivos de Madrid 2016 Miguel de la Villa y Gerardo Corral.
En un auto de 150 páginas contra el que, según su criterio, no cabe recurso alguno, Castro rebate los argumentos de la defensa de la duquesa de Palma y, particularmente, los de la Fiscalía Anticorrupción, que presentaron escritos reclamando el sobreseimiento de la causa respecto a ella en aplicación de la doctrina Botín.
Una de las razones esenciales del instructor es que en el caso en el que el Tribunal Supremo decretó que la acusación popular no estaba legitimada por sí sola para llevar a juicio al presidente del Banco de Santander la Fiscalía y la Abogacía del Estado reclamaban el sobreseimiento de la causa, mientras que en el caso Nóos sólo lo solicitan para la Infanta (y parcialmente para Ana María Tejeiro, esposa del Diego Torres, el socio de Urdangarin).
La Abogacía del Estado, que representa a la Agencia Tributaria, "sí que se estima perjudicada" por presuntos delitos fiscales de Iñaki Urdangarin, para quien pide condena por los mismos, igual que la Fiscalía, recuerda el juez.
"Al no haber quedado satisfecho el interés social y el individual, aun sin la intervención de quienes teóricamente se presentan como sus exclusivos paladines, indefectiblemente se produciría la apertura de juicio oral, si bien con una extensión subjetiva algo distinta" de la que plantea la Agencia Tributaria, continúa.
Pero puntualiza que la Abogacía del Estado no define su perjuicio "en el ámbito tributario administrativo, lo que podría ser una apreciación lógica, sino (que designa) penalmente y a su capricho a las personas que habrán de responder por ello, excluyendo inexplicablemente a otras" contra el criterio del instructor y la Audiencia de Palma, subraya Castro.
Castro proclama en su auto de apertura de juicio oral que "lo que tú defraudas, lo pagamos todos", aseverando cómo la propia Agencia Tributaria ha impulsado en los últimos años "eslóganes" y campañas como "Hacienda somos todos" con el objetivo de evitar conductas ilícitas contra el fisco.
En su resolución, Castro recalca cómo "se decidió llevar a cabo unas amplias campañas institucionales de pretendida concienciación tributaria" entre las que destaca, "por ser un clásico del que se ha hecho un prolífico uso, las más de las veces cargado de ironía, la de que 'Hacienda somos todos' y las muy recientes que cierran un diálogo con el eslogan oficial de la campaña: 'Lo que tú defraudas, lo pagamos todos'".
El juez indica que la interpretación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que hizo el Supremo en la doctrina Botín fue "novedosa, sorpresiva y no unánime", y ha sido matizada en posteriores sentencias del mismo órgano que avalan la legitimación de la acción popular para abrir juicio oral, basada en el reconocimiento constitucional de esa figura.
Considera asimismo que el bien jurídico dañado en un delito fiscal no puede quedar solo bajo la protección de la acusación particular de la Abogacía del Estado, porque eso "sería tanto como decir que ante un fraude del que fuera víctima una comunidad de propietarios el perjudicado sería su administrador y no aquellos".
En respuesta a los reproches del fiscal del caso, Pedro Horrach, sobre la supuesta indefensión de la Infanta ante la actuación de Castro, el juez asegura que "ninguna imputación ha sido tan profusamente fundamentada", y que de haber diferencia de trato sería por haber sido con ella "incluso aun más garante que con los demás imputados.
"La alegada indefensión, si es que existe en algún recóndito tramo que no es adivinable, será la misma que padecerían todos los imputados en esta causa y de todas las demás que se siguen en España".

martes, 16 de diciembre de 2014

El Rey ya tiene las fotos oficiales con sus uniformes militares


MADRID.- Los retratos oficiales del Rey Felipe con uniforme de capitán general de los Ejércitos de Tierra y del Aire y de la Armada ya están disponibles en la página web de Patrimonio Nacional para que puedan ser descargados y exhibidos en despachos y dependencias militares.


Se trata de cuatro fotografías realizadas por el fotoperiodista Gorka Lejarcegi, en las cuales el jefe del Estado aparece con atuendos diferentes.

El primero es el uniforme de diario para actos de especial relevancia de capitán general del Ejército de Tierra; el segundo, el de capitán general de la Armada, y el tercero, el de diario, también para actos de especial relevancia, de capitán general del Ejército del Aire.

Hay una cuarta imagen en la que se puede ver a don Felipe con el uniforme de gran etiqueta de capitán general del Ejército de Tierra.

El Monarca posa con barba en estos retratos, de frente, de medio cuerpo y en posturas diferentes, pero siempre sobre un mismo fondo gris.

Así en la imagen con el uniforme de capitán general del Ejército de Tierra, de color caqui y con un fajín rojo a la cintura, presenta los brazos extendidos hacia abajo y pegados al cuerpo.

Sin embargo, el Rey los cruza en la que lleva uniforme del Ejército del Aire, de color azul, igualmente con fajín rojo.

En los otros dos retratos oficiales, con uniforme de gran etiqueta y del Ejército del Aire, ambos azul oscuro, se ve al jefe supremo de las Fuerzas Armadas también con los brazos extendidos, pero con las manos cogidas a la altura de la cintura.

Porta en todos los casos los pasadores de las condecoraciones que le corresponden, además de varios distintivos específicos.

En el uniforme de gran etiqueta, con fajín rojo y banda azul, el Rey exhibe la Gran Cruz del Collar de Carlos II, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar con Distintivo Blanco, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Naval con Distintivo Blanco y la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico con Distintivo Blanco.

En todos los casos, lleva además la venera del Toisón de Oro en la corbata, de color negro.

Estos retratos se distribuyen cuando se van a cumplir seis meses desde su proclamación, el pasado 19 de junio, tras la abdicación de su padre, el Rey Juan Carlos I.

Sustituyen a los que hasta ahora había disponibles, del fotógrafo Daniel Virgili, datados en 2010, en los que el entonces Príncipe de Asturias posaba con uniformes de teniente coronel de los Ejércitos y la Armada, siempre con la gorra bajo el brazo y los guantes en su mano izquierda.

El responsable de las nuevas fotografías castrenses de Felipe VI, Gorka Lejarcegi, es un prestigioso fotoperiodista, con larga trayectoria en el diario El País, donde trabaja desde 1990.

Nacido en Mendata (Vizcaya) en 1967, licenciado en Publicidad y Periodismo por la Universidad del País Vasco, obtuvo el Premio Ortega y Gasset de Periodismo en el año 2001, y el Premio Larios de Fotografía Deportiva en 1997.

Son muchos los retratos que le han llevado a ocupar un lugar destacado entre los fotógrafos españoles.

Así destacan sus series en blanco y negro y color sobre escritores, dramaturgos, directores de cine, actores, pintores, músicos y artistas, así como una dedicada a José María Aznar durante sus ocho años al frente del Gobierno, entre 1996 y 2004.

Ha publicado varios libros, ha participado en varias exposiciones colectivas, una de ellas titulada "Felipe, 30 años creciendo en Mallorca", y tiene en su haber cuatro muestras individuales.

Lejarcegi cubrió en 2004 para El País la boda de los entonces Príncipes de Asturias, a los que dos años más tarde retrató en su residencia de La Zarzuela para un reportaje con motivo del 25 aniversario de los Premios Príncipe de Asturias.

Las imágenes castrenses del Rey se distribuyen a través de la web de Patrimonio Nacional -www.patrimonionacional.es-, de forma gratuita y en alta resolución, con indicaciones para su óptima impresión.

Se suman estas cuatro fotografías a las otras tres oficiales realizadas por Virgili, del año 2010, del Rey y la Reina en solitario y de ambos juntos.

Imperdonables olvidos de ... ABC / Jaime Peñafiel

“El rey Felipe VI restituyó en apenas medio año el prestigio y la autoridad moral de la Corona”. Pablo Sebastián, presidente de este periódico digital, escribía ayer que, según este titular en portada del periódico ABC, se deduce que el rey Juan Carlos ha sido el causante del “desprestigio y falta de autoridad moral de la Corona” y que por ello se vio obligado a abdicar en favor de su hijo quien “en solo seis meses ha salvado a la Institución”.

¡Ay! que mala memoria tiene el periódico monárquico y qué injusto es con esa actitud tan cortesana. Hoy por hoy, quien ha salvado a la Monarquía, no una sino varias veces a lo largo de su reinado, ha sido el buen rey Juan Carlos I.

Sin contar el 23F que mejor es no tocarlo, lo ha hecho evitando dos grandes frivolidades, dos grandes irresponsabilidades y dos grandes errores del entonces Príncipe, que, gracias a la actuación de su padre, es hoy el Jefe del Estado español de una Monarquía, digamos que estable aunque sin grandes adhesiones ni entusiasmos.

¿Es necesario recordar aquí la mayor polémica mediática desatada a causa de los amores del príncipe Felipe con la modelo noruega de ropa interior Eva Sannum? Nunca se habían producido en España debates tan enconados sobre la idoneidad de la joven como futura esposa. La presión sobre la Casa Real se redobló, generando, incluso, una división entre políticos, constitucionalistas, historiadores y prensa. Y todo dios sobre los obstáculos legales, éticos y morales en el capricho amoroso del heredero.

El ilustre abogado Jorge Trías Sagnier llegó a escribir en El Mundo que “el posible matrimonio del príncipe de Asturias es un hecho que afecta a la estabilidad política de la nación”.

Mientras tanto, el Rey que conocía todo lo que estaba pasando, no se atrevía a decirle nada al Príncipe. Posiblemente reconocía que no tenía fuerza moral. A lo peor, como padre no podía pero sí como Rey. Prefirió acudir a una persona de gran prestigio para que intentara convencer a Felipe de la locura que iba a hacer: Gregorio Peces Barba, presidente que fue del Congreso, desde 1982 a 1986, y uno de los siete padres de la Constitución. “¿Podrías darle algún que otro consejo para que deje a esa novia noruega? A lo mejor, contigo funciona”, le dijo Su Majestad.

No sirvió para nada. El Príncipe estaba tan enganchado, que incluso, tuvo la insolencia de tutearle. Lo que al señor Peces Barba le molestó y mucho.

Lo de Felipe y Eva era tan serio que, incluso, exigió se aceleraran las obras del pabellón en el que hoy vive e involucró mucho a la noruega en la decoración.

Hasta que el Rey dijo ¡basta!, obligando a Felipe, a través del Jefe de su Casa, Fernando Almansa, a renunciar a la mujer que amaba. ¿Por razones de Estado? Y por salvar la Monarquía. Felipe nunca se lo perdonó. Tampoco al vizconde del Castillo de Almansa.

Peor que lo de Eva Sannum fue lo de Letizia. Había sucesos en su biografía tan graves y delicados que Felipe le advirtió mejor no lo supieran sus padres, los reyes, porque la boda sería imposible. A pesar de ello, don Juan Carlos se vio obligado a actuar de bombero cortafuegos no solo en España sino en Méjico.

“Mi hijo, con esta boda, se va a cargar la Monarquía”, le contestó entristecido a un amigo horas antes de hacerse público el comunicado oficial del compromiso. Sin pasar ni por el Parlamento ni por el Senado. Como hecho consumado. Para evitar otra polémica como la desatada con Eva Sannum. En este caso, hubiera sido peor. Porque su vida nada que ver con la de la noruega, que nunca estuvo casada y, por tanto, divorciada. Amén de ser nieta de un taxista.

Gracias a las gestiones del buen Rey a todos los niveles, Felipe y Letizia se pudieron casar, evitando una crisis institucional. “Esto es lo que hay. O lo aceptáis o lo dejo todo. “Fue el ultimátum irresponsable de Felipe. ¿Qué hace un padre cuando un hijo o hija se empecinan con casarse no con quien deben sino con quien quieren? Por lo tanto, el titular de ABC me parece gratuito e injusto para don Juan Carlos y muy cortesano para Felipe.

Que esta actitud no impida la objetividad informativa, seña de identidad del periódico monárquico.